¿D.E.P. el sector del libro?

Para el sector editorial en España, 2013 ha estado muy lejos de ser un buen año. Según la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) la venta de libros está a niveles de hace una década. A las bajadas de los últimos años, hay que sumarle un 10% menos de facturación respecto a 2012. Y se trata de un porcentaje medio porque los grandes bestsellers, esos que lograban compensar a toda la cadena por aquellos libros que tenían menos salida, han experimentado descensos de hasta el 50%. Para editores, distribuidores y libreros, que libros como el esperado Inferno de Dan Brown ni se hayan acercado a las cifras de ventas de títulos anteriores es un auténtico drama y ven desesperanzados como los restos del millón de ejemplares de la primera tirada acumulan polvo.

Sector del libro

Sólo 50 sombras de Grey (seguido, aunque de muy lejos por los tropecientos sucedáneos del llamado “porno para mamás”) ha logrado salvarse de la quema y, por segundo año consecutivo, se ha convertido en el libro más vendido en España (400.000 ejemplares). La trilogía de E.L. James alcanza así los 3 millones de ejemplares vendidos en nuestro país. Puede parecer una cifra alta, sin embargo está muy lejos de las alcanzadas por grandes vendedores como Ken Follet o Arturo Pérez Reverte en otros tiempos, y coloca a las casas editoriales en la difícil tesitura de saber si lograrán compensar el adelanto al autor o la compra de derechos. En este sentido, la última alegría del año se la ha llevado Planeta que muy probablemente ya habrá rentabilizado la cifra que pagó a Belén Esteban por su libro Ambiciones y reflexiones que, en medio de este erial, ya ronda los 100.000 ejemplares vendidos en menos de un mes.

Desde el sector se apunta a dos causas principales para esta situación: la crisis y la piratería.

Respecto a la primera, está claro que el azote es duro y que los bienes ‘no fundamentales’ pasan a ser prescindibles… ¿Realmente está ahí el libro? El filósofo Rafael Argullol señala que se trata más de una crisis de lectura que de ventas.

Respecto a la piratería, el 68% de las personas que leen en formato digital lo hacen con copias que no pasan por “taquilla” y se calcula que por ello la industria deja de ingresar unos 300 millones de euros. Javier Marías analizaba hace poco este asunto desde la perspectiva de la industria en este interesante artículo. Sin embargo desde mi punto de vista sufren de una profunda e interesada ceguera que explica muy bien Enrique Dans en este otro post que ha publicado recientemente.

Sector del libro

www.santygutierrez.com

Al margen de reflexiones morales y culturales, está claro que el sector editorial está sufriendo una gran crisis a la que a lo anterior hay que sumar la llegada a España de Amazon. Los libreros ya pusieron el grito en el cielo acusando a la multinacional de competencia desleal y de romper las reglas del juego, aunque con escasos resultados. Sin embrago, nuestros vecinos franceses han conseguido ponerle algunos límites para proteger a los suyos debido al poderoso lobby que representa este sector. Lo que está claro en todo caso, es que el sector tendrá que reinventar su modelo de negocio de un modo u otro y que todas estas medidas y reacciones suenan más a “pataleta” de niño que le han quitado una chuche que a otra cosa. Las experiencias pasadas demuestran que no se le puede poner puertas al campo…

La industria editorial cuenta con la enorme ventaja de poderse mirar en la discográfica y cinematográfica. En ambos casos las reacciones fueron las mismas y el resultado final, lo inevitable. La industria editorial, al igual que los dos ejemplos mencionados anteriormente, se enfrenta a un profundo proceso de transformación como negocio. ¿Es malo esto para la lectura o para los autores? Si atendemos a lo sucedido con la música deberíamos decir ¡En absoluto! Ahora se oye más música que nunca y los músicos tienen más y mejores oportunidades de que su obra se escuche y vivir de ello. Es cierto que por el camino unos pocos han perdido su capacidad de ganar cantidades ingentes de dinero sin apenas moverse de casa. Estos ahora ganan menos y trabajan bastante más, pero siguen siendo muy ricos haciendo lo que les gusta. También es cierto que toda una industria se ha cuasi desmontado. Muchas menos familias viven de este negocio y los sueldos de grandes directivos y ganancias de las grandes empresas son significativamente menores.

La industria editorial tiene que pasar una diáspora similar. Los autores tienen más y mejores oportunidades que nunca para ver su obra publicada y que pueda ser vendida. Los lectores más oferta editorial y más posibilidades de acceso a la misma. Algunos pocos perderán parte de sus pingües ganancias por el camino (como bien explica Javier Marías en su artículo). Tendrán que reinventar el modo de ganarse la vida, y quizás les toque hacer cosas que antes podían evitar si lo deseaban: dar conferencias, colaborar con la prensa, etc. Sin duda se deberán replantear el reparto del valor que se genera con la venta (actualmente el autor percibe entre un ocho y un diez por ciento solamente). La industria perderá muchísimos ingresos. Menos gente podrá vivir de esto y los editores y directivos gestionarán y ganarán bastante menos dinero. Perderán mucho poder por el camino. Estos sí son los grandes damnificados y, si quieren seguir en la partida, deberán reinventarse buscando nuevos modelos de negocio (la industria musical los ha encontrado en los musicales, el merchandising y las actuaciones en vivo). En algunos casos tendrán hacer extraños compañeros “de cama”…

TagusEn esta línea va dirigida la última alianza entre Casa del Libro y El Corte Inglés para crear una única plataforma digital, Tagus, que unifique sus librerías electrónicas. Así, ambas mostrarán el acceso a los mismos ebooks (suman alrededor de 100.000 títulos, 83.000 de ellos en español). Su objetivo es frenar el avance de Amazon en primer lugar pero también de Google y Apple. Un buen paso desde mi punto de vista pero a todas luces insuficiente para competir con estos gigantes globales.

¿Qué opináis de todo esto? ¿Creéis que el libro en España ha muerto? ¿Creéis que tiene futuro la alianza de ECI y CDL?

 Como muchos sabéis, para mí este es un tema muy sensible debido a los más de ocho años que pasé sacando adelante www.casadellibro.com y otros proyectos digitales en Planeta. De corazón les deseo lo mejor a mis amigos y ex compañeros.

Nacho Somalo
Emprendedor. Veterano del ecommerce en España. Digital Advisor para empresas y profesor de escuelas de negocio en ratos libres
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12 Comentarios

  1. Como autor, éste es también para mi un tema sensible. Para comprender hacia dónde van los libros sólo hay que mirar veinte años atrás y comprobar qué relevancia tenía un libro como fuente de información. Mucha, porque estaba la información de los profesores en clases presenciales y de los libros. Aquello que no estaba en el aula estaba en los libros. Acordarse de la bibliografía de aula y similar, que cada vez es más sustituida por direcciones de Internet.
    Hoy, las fuentes de información son muy variadas: universidad, escuela de posgrado, academia, curso online gratuito, curso online de pago, blog, videoblog, ebook, libro en papel y seguro que dejo muchos sin citar.
    A este punto anterior, de carácter genérico, si añadimos dos palabras concretas, Amazon y MOOC, conseguimos cambiar mucho el escenario porque estamos poniendo sobre la mesa grandes maquinarias y marcas.
    Con todo esto, ¿dónde queda el libro? La respuesta nos la da, siento decirlo, Belén Esteban. Esto es, los autores serán los que muevan a sus lectores-seguidores, siempre que los tengan. Quien no los tenga, será sustituido por otra fuente de información porque hay muchas. ¿Qué fuente de información llegará primero a nuestro público objetivo? ¿Nuestro libro o ese blog? Ya no está sólo la preocupación de la editorial de la competencia.
    Y si volvemos a Amazon y la fácil autopublicación de libros, personalmente tengo claro hacia dónde se moverán los nuevos modelos de negocio, que haber huecos hay.
    Eso sí, con una situación tan complicada, cualquier alianza será muy positiva.
    Cuando hablamos de si el libro ha muerto, lo que estamos diciendo es si ese soporte de información ha muerto. Y lo que ocurre es que hoy en día el soporte no importa, lo que importa es la información y la fuente de esa información.

    • Totalmente de acuerdo con tus reflexiones. Yo no creo que el libro como soporte y fuente de información haya muerto. ni mucho menos. Ni siquiera cuando hablamos de un libro en papel. Desde mi punto de vista seguirán existiendo al menos mucho tiempo. Otra cosa es la supervivencia del sector editorial tal como lo conocemos…

  2. Me gusta mucho este tema porque durante algunos años estuve trabajando en una editorial, desarrollando proyectos editorial personalizados, es decir, a medida. El libro como tal no ha muerto, lo que sí está muriendo lentamente es el formato, el modelo de distribución, el margen de beneficio de la editorial y la retribución del autor (toda una revolución en marcha). Todo esto evolucionará, como ambos apuntáis para adaptarse a la demanda actual y logrará sobrevivir, de una manera que todavía está en desarrollo (clara oportunidad de negocio). Las que sí están tocadas son las editoriales tal y como las conocemos con su estructura de costes y su modelo de negocio, no podrán adaptarse, mi opinión es que tendrán que cerrar, no hay recorrido para el reciclaje. Quizás alguna especializada, muy de nicho, grandes libros regalo, de gran calidad, con un contenido atractivo y diferenciado….
    ¿Sabéis quién inventó el libro impreso de lomo y con cubiertas? Yo sí, ¿Y vosotros?

    Un fuerte abrazo

  3. Interesante artículo Nacho donde repasas varios temas candentes para el sector editorial. Un sector que de no adecuarse a los tiempos y de revisar el valor real que aporta o no al libro lo tiene cada más más complicado. El modelo de negocio de la edición tradicional -el bucle producción-comercialización-devolución- en algún momento estallará, porque no es viable ni sostenible ya el único que gana siempre en la cadena es el transportista, que no aporta valor… Por otro lado, como dice Miguel, las editoriales ya no compiten solo con otras editoriales, sino con muchos otros productos, y por las pocas horas de ocio de las que disponemos las personas en estos tiempos. En el fondo, todo es cuestión de educación, de educación en la lectura, en la investigación, en el conocimiento, que nos falta, porque si se vende un libro de Belén Esteban es porque somos más cotillas que lectores.
    Algunos libros morirán, pero el libro en sí, como producto, como objeto no, aunque tendrá también que adaptarse a los desafíos de la realidad.
    Personalmente, creo que la alianza de ECI y CDL llega un poco tarde, cuando Amazon ya está posicionado muy encima, aunque no deja de ser una competencia y ojalá esta alianza sea un referente de la edición digital en castellano.

  4. Mercè Portabella dice:

    Coincido plenamente con Mariana, creo que la competencia es muy seria en el tema de la lectura, el libro compite con demasiadas cosas y suele ser un artículo prescindible en muchos casos. Sólo con una educación en el valor de la lectura y el conocimiento, precios asequibles y otras fórmulas más creativas de puesta en común. Para este viaje hacen falta todos los implicados: autor, por supuesto, editor, librero y ponerse a trabajar en serio , de lo contrario auguro un futuro poco claro al sector, en el que ha coincido la crisis con el cambio de modelo. La alianza puede tener futuro si la hacen con rigor, aunque coincido que llega un poco tarde. Quizá lo más destacable en cuanto al formato e book es el precio, y sobretodo la educación del lector que no quiere pagar por casi nada en la red. Nos gusta el pirateo , somos el país de El Lazarilo.

  5. Buen análisis, Nacho.

    Igual es que me hago mayor. Pero al leer el artículo no he podido evitar acordarme de lo deteriorados que están hoy los libros de bolsillo que compré cuando era joven y no tenía un duro. Y pensar, de paso, que igual a la industria del libro le pasa como a la de la música cuando reedita vinilos para intentar compensar la muerte del CD.

    ¿Te imaginas que acabaran editando libros de calidad para que podamos dejarlos en herencia a nuestros hijos?

    Ataques de nostalgia aparte, supongo que siempre habrá un mercado para el libro de calidad y con vocación de permanencia. Pero no creo que dé lo suficiente como para mantener engrasado el enorme tinglado que llamamos “industria editorial”, que es poco más que un anticuado sistema de distribución.

    Pese a todo, no soy pesimista. Homero, Platón o Aristóteles no murieron ricos ni hicieron ricos a quienes transmitieron sus libros … incluyendo a los monjes que los “piratearon” en la edad media … pero sus obras han llegado a nuestros días y probablemente sean leídas por nuestros nietos. Supongo que eso es lo que importa, más que ver que -una vez más- los soportes que ofrecen ventajas reales terminan con los obsoletos.

    ¡Enhorabuena por el post!

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