Emprendedor, ¿nace o se hace?

Esta es una cuestión recurrente, no sólo en este contexto sino en general. Un líder, ¿nace o se hace? Y ¿un deportista de élite o un gran orador? Ahora que el tema del emprendimiento y la figura del emprendedor están tan de moda y despiertan tanto interés, creo que merece la pena darle una vuelta al tema porque esta es una cuestión recurrente en las preguntas que muchos alumnos me hacen. En la mayoría de los casos ya formulada con un sesgo subjetivo relevante hacia la primera opción: El emprendedor nace.

Si nos fijamos en la semántica, emprendedor es un adjetivo, es decir, un atributo que describe a un nombre, en este caso, a una persona. Por lo tanto, podríamos afirmar que decir de alguien que es emprendedor es asimilable a decir que es rubio o alto… o, más correcto, que es simpático o un borde. Lo primero se nace (salvo los milagros de la cirugía moderna y del Photoshop ;o)  y ¿lo segundo?

Emprendedor nace o se hace

Viendo el caso de los deportistas de élite, la respuesta es sencilla: se nace y se hace. Las dos. Para llegar a lo más alto hay que partir de unas condiciones excepcionales y trabajar mucho, muchísimo, para desarrollar lo que inicialmente sólo es un potencial. Sin embargo, si nos fijamos en los grandes oradores, por ejemplo, no cabe duda que se hacen. Todos hemos leído y conocemos casos de tartamudos o tímidos irremediables que acabaron siendo líderes carismáticos que dominaron el arte de la palabra para persuadir con maestría. ¿Con qué nos quedamos en el caso del emprendedor?

Este es un tema sobre el que he reflexionado mucho y no sé si tengo respuesta clara, la verdad…  En todo caso, creo que si tengo una opinión más o menos definida. El emprendedor creo que tiene un alto componente de “se nace” aunque, sin duda, también se puede trabajar y habrá muchos que se han hecho. Me explico en las siguientes líneas.

Creo que el factor común de todos los emprendedores que conozco es una aversión al riesgo muy baja. Los he conocido altos, bajos, simpáticos, tímidos, listos, menos listos, formados, sin formación, con pasta, pobres, con trabajo, sin trabajo…  Los hay que les va la marcha al igual que hay mucha gente que ni en sus peores sueños… Sin embargo, he leído la semana pasada en The Economist un artículo muy interesante sobre la aversión al riesgo y parece que, aunque el factor genético tiene mucho que ver, nuestras vivencias, y en especial las de la infancia o las traumáticas, son un factor relevante. En todo caso, a efectos de conclusiones prácticas, el resultado es el mismo: Un factor muy bajo de aversión al riesgo es relevante en el perfil de la inmensa mayoría de los emprendedores. Sin duda.

A partir de aquí, yo no he sido capaz de encontrar más factores comunes. Los he visto listos, no tanto, de ciencias, de letras, grandes oradores o no tanto, simpáticos y sociables o tímidos y antipáticos (véase Steve Jobs, por ejemplo).  Por lo tanto, para mí, ser emprendedor es una actitud ante el riesgo empresarial que caracteriza un perfil de profesional. En muchos casos, estos profesionales acaban liderando su propio proyecto empresarial, en otros, no y lo hacen para terceros. Conozco empresarios con un perfil muy poco emprendedor (por ejemplo, aquellos que han heredado la empresa familiar) y emprendedores que no han sido empresarios todavía, pero para mí aquí no está la diferencia. Está en la actitud, no en la aptitud.

En fin, a riesgo de parecer simplista, y seguramente cayendo en serlo totalmente, facilito el test del emprendedor para que cada uno se pueda autoevaluar.

Emprendedor-hnaceTest del Emprendedor
(Validez científica nula o, peor aún,  ni se te ocurra tomártelo en serio)

      1. ¿Te da pavor sólo pensar en los deportes de riesgo? O ¿disfrutas con el puenting, el salto en caída libre o el rafting?
      2. ¿Qué haces con tus ahorros? ¿Los guardas en depósitos bancarios o fondos de renta fija o inviertes en acciones, derivados y hedge funds?
      3. ¿Cómo conduces? ¿Vas seguro sin rebasar límites no vaya a ser que tengas un accidente o te multen, o bien te gusta correr y apurar las curvas, y hasta sueñas con correr una carrera de Formula 1?
      4. ¿Qué casa tienes? De hecho ¿Tienes casa? ¿Prefieres una opción que sepas seguro puedes pagar o bien te has metido en una hipoteca con dudas sobre tu capacidad de afrontarla? O mejor ¿No tienes casa porque prefieres invertir ese dinero en negocios de alto potencial?
      5. ¿Cómo te gusta viajar? ¿Prefieres un paquete cerrado en un buen hotel con una aerolínea reconocida o te quedas con la aventura de no saber donde dormirás y hasta donde te llevará el viaje?

Si has te has quedado con la mayoría de las segundas opciones, tienes una aversión al riesgo muy baja. Posiblemente eres un emprendedor nato. Si te has quedado sistemáticamente con las primeras, tu aversión al riesgo es alta y por tanto posiblemente sufrirías un montón emprendiendo, de hecho te da pavor sólo pensarlo.

Nacho Somalo
Emprendedor. Veterano del ecommerce en España. Digital Advisor para empresas y profesor de escuelas de negocio en ratos libres
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