Google Glass y la privacidad: Esto no ha hecho más que empezar

Parece que ya ha pasado mucho tiempo por los ríos de tinta que han hecho correr, pero fue en 2012 cuando se lanzaron los primeros prototipos de Google Glass y tan solo hace unos meses que este wearable device se ha puesto a la venta en Estados Unidos (sobre cuándo se venderán en España, el equipo de Google sonríe y no suelta prenda).

Google GlassLas Google Glass han abierto un inmenso mundo de posibilidades con infinitas aplicaciones en las que desarrolladores de todo el planeta están trabajando. Desde la medicina (el primer médico que hizo una retransmisión en directo de una intervención quirúrgica con Glass fue un español), hasta la enseñanza, el turismo, el ocio o el deporte. También las están utilizando personas con discapacidades como es el caso de Alex.

Pero no todo son parabienes y ya han surgido un buen número de voces disonantes. Uno de los aspectos más delicados es el de la privacidad. Según una encuesta realizada por Toluna Group, especializada en estudios de mercado, un 72% de los estadounidenses se negarían a utilizar las Google Glass por miedo a que sus datos y privacidad se viesen comprometidos. Sufrir un accidente por una distracción llevando las Glass, por ejemplo, parece que les preocupa mucho menos. No es raro el día que no salte a los medios una noticia de algún Explorer (así se denomina a aquellas personas a las que la compañía ha facilitado el cacharrito para que cuenten sus experiencias) al que han expulsado del cine o al que han multado por llevarlas conduciendo, y tan solo una semana después de que las Google Glass se pusieran a la venta en el Reino Unido llegaba la prohibición explícita de acceder con ellas a los cines.

Google Glass InstagramPero volvamos a la privacidad que es la piedra de toque del asunto. Las nuevas tecnologías, y especialmente las redes sociales, están cambiando de modo radical nuestra idea de privacidad. Compartimos, de modo consciente o inconsciente, información, opiniones, aficiones… Muchas veces de forma indiscriminada y sin pudor alguno.

Hemos pasado de poner cortinas opacas en nuestras ventanas a abrirlas de par en par. En muchos casos, sacrificamos parte de nuestra privacidad por recibir un determinado servicio. Por ejemplo, cuando abrimos una cuenta de correo (sí, esa larga lista de términos y condiciones que nadie lee) o activamos Google Now o aceptamos cookies. Hasta ahora parecía que a los jóvenes, nativos digitales, no les importaba airear sus vidas en la red, pero el éxito de algunas apps como SnapChat o su paulatino abandono de Facebook da que pensar.

Sin embargo, en otras ocasiones nos escandalizamos cuando nos llega un mailing no deseado o por recibir publicidad personalizada por retargeting ¿No es una gran contradicción? Supongo que es la naturaleza humana, pero de lo que no cabe duda es que esto no ha hecho más que empezar…

Google GlassNos guste más o menos ,lo que tenemos que entender es que vivir en un mundo hiperconectado, además en tiempo real, conlleva inmensas ventajas pero también su precio. La intimidad, como la entendemos ahora en las grandes ciudades, es sin duda una de ellas. El ser humano tiene miedo ‘de serie’ a todo lo desconocido y este cambio asusta bastante a muchos, pero no hay alternativa.

Tendremos que aprender a vivir con ello y probablemente a vivir de otro modo en algunos aspectos. Aprenderemos a mantener ciertos aspectos o actividades de nuestra vida ‘desconectados’ y, seguro, tendremos que aprender a ser mucho más tolerantes. Tendremos que entender que todos tenemos nuestras “vergüenzas”. Que, por ejemplo, bailar con alguna copa de más encima de una barra de bar sin camiseta o hacerse una foto trasera sin pantalones, es algo que muchos adolescentes han hecho y seguirán haciendo. ¿Quizás tu también lo hiciste?  ;o)

Google Glass

Estamos empezando con todo esto. Estamos aprendiendo. En muchos casos, a base de ensayo y error. No sé si las Google Glass serán finalmente masivamente adoptadas o no, pero si no es este dispositivo será otro similar en breve. Quizás algo menos aparatoso. En todo caso, tenemos que mentalizarnos y adaptarnos. Los “wearable conectados” generarán una cantidad de información sobre nosotros y nuestras vidas espectacular y mucha de esa información acabará siendo pública, aunque no lo deseemos. Con todo, lo positivo creo que es mucho más que lo negativo pero de lo que no cabe duda es que esto ya es imparable.

 

Nacho Somalo
Emprendedor. Veterano del ecommerce en España. Digital Advisor para empresas y profesor de escuelas de negocio en ratos libres
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