La ecuación mágica

A lo largo de su vida, una empresa o una persona siempre termina tomando decisiones de compra o de desarrollo de tecnología. Son decisiones difíciles, y para hacerlas más fáciles ayuda contar con gente experta que sabe de lo que habla. No, no me refiero a los “guruses” en su acepción más mediática (según la RAE un “Gurú” es un profesor). Me refiero a gente que ayude a reducir la incertidumbre sobre el impacto de la tecnología en la organización o nuestras vidas, sobre todo tras la implementación de la misma.

Uno de estos expertos desarrolló la ecuación mágica que todos conocemos: NT + AO = AOMC. ¿Cómo? ¿Que no la conocen? ¡No me lo puedo creer! Es muy sencilla: Nuevas Tecnologías + Antigua Organización es igual a Antigua Organización Más Cara.

La ecuación mágica

La ecuación mágica

El motivo por el cual esta ecuación me parece tan interesante es porque a menudo, al comprar (o desarrollar) tecnología para nuestra empresa (o nuestro día a día), nos olvidamos de la base de toda decisión: cuál es el objetivo. Y por eso, a menudo incorporamos tecnología sin pensar en cómo o cuánto nos va a ayudar a alcanzar el éxito. Lo hacemos por otros motivos diferentes, como que está de moda, todos lo hacen, es lo que se lleva… Grave error.

Para mi tesis doctoral y en varios casos de estudio, analizamos el impacto de la tecnología en organizaciones españolas que deseaban transformarse, buscando tener un mayor enfoque de cliente. Concretamente de tecnología CRM (Customer Relationship Management). Para ello partimos de la teoría de factores clave de éxito, analizamos aquellos que eran “tecnológicos” (Tech CRM) y los separamos de aquellos que eran claramente factores “organizacionales” (Mind CRM).

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El resultado fue muy curioso. Si poníamos ambas variables en dos ejes (organizativos vs tecnológicos) uno podría pensar que las empresas que puntuaban más o se encontraban más hacia la derecha, o más cerca de la estrella (Punto 3.3) tendrían más éxito en su proceso de transformación. No era así. Los factores organizacionales tenían un mayor peso que los tecnológicos. Es decir, una empresa con un nivel medio de “mentalidad” y un nivel bajo de tecnología (Posición 2.1), estaba más cerca del éxito que una empresa con un nivel alto de tecnología y bajo organizativo (Posición 1.3), y por supuesto más que una en un nivel medio de tecnología y bajo organizativo (Posición 1.2).

tecnologia-wireless-sin-cabEs decir, la tecnología no necesariamente impulsa el cambio organizativo. Planteárselo en plan “venga, vamos a comprar un software CRM y así nos convertiremos en una empresa más centrada en el cliente” no funciona. Es cómo apuntarse al gimnasio para adelgazar (de ir ya hablaremos luego).

O como comprarte un traje nuevo dos tallas más pequeñas, aconsejado por tu mejor amiga, que te dice que es tan bonito y tendrás tantas ganas de ponértelo que te forzarás a adelgazar. ¿El resultado? Que la ecuación mágica entra en acción, claro: NT + AO = AOMC. ¿Cómo? ¿Qué no la conocen? No me lo puedo creer. Es muy sencilla. Nuevo Traje más Antigua Organización (alimenticia, hábitos de vida, etc.) es igual a Armario Original Más Caro. Es decir, el mismo armario de antes pero ahora con el caro traje que te has comprado y que no te pones porque no te vale ¿Por qué? Porque la clave está en las personas, en la gestión del cambio y en una visión clara de cómo la tecnología aporta valor. Y con esto y un bizcocho (de dieta) les dejo para ir a correr otro poco.

Guillermo de Haro
Casi dos décadas de experiencia profesional y docente. Ingeniero Superior en Telecomunicación, Doctor Europeo en Organización de Empresas y MBA Cum Laude por IEBS. Autor de “Corleone Business School: Lecciones de Estrategia con El Padrino”.
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6 Comentarios

  1. Excelente artículo, no conocía la formula AOMC…
    “La tecnología no impulsa cambio organizativo.”
    Cierto, y cuando no van de la mano, simplemente hemos “malgastado” cuando pensábamos que estábamos “invirtiendo”.

  2. Excelente reflexión! Por obvia que parezca, tenemos que estar constantemente recordándonos este tipo de cosas, tanto a nivel personal (gimnasio, traje, etc) como a nivel profesional (CRM).

    Yo lo suelo plantear de una manera ligeramente diferente, pero creo que con el mismo fondo: tendemos a convertir los medios en fines. Un excelente software solo es un medio para conseguir algo más importante y si no tenemos claro que es eso que queremos conseguir, tan solo gastaremos tiempo y dinero…

    Saludos,
    Ruben

  3. Considero que la reflexión debe ser el punto de partida en cualquier cambio tecnológico para mejorar, pero, por otro lado siento que se menosprecia la capacidad de las empresas al tomar esas decisiones, porque me pregunto … Qué empresa invierte en tecnología sin saber que será para mejorar? … y si hablamos de mejorar es porque debemos saber los objetivos que debemos alcanzar para realmente mejorar.

    Entonces, todo cambio tecnológico lleva consigo cambios personales, de lo contrario sería imposible dar ese paso, creo que la fórmula sería:

    (ACTITUD + (NT *ADAPTACION)) / OBJETIVOS = ORGANIZACIÓN EFICIENTE

    Qué opinan?

    :)

    Saludos
    ARLB

    • Muy interesante el modelo que propones Alvaro. Al final sin duda la clave está en la Actitud y la Adaptación ya que la segunda necesita de la primera pero puede no ser suficente

      Gracias por la aportación

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