¿Qué es comercio electrónico?

Pues la verdad es que si nos ponemos académicos ésta no es una cuestión fácil ni rápida de contestar pero como estas líneas no tienen ninguna pretensión de generar conocimiento científico ni académico sino simplemente ayudar a difundir lo que ha sido y es mi profesión durante más de trece años, me quedo con lo que dice la Wikipedia: “consiste en la compra y venta de productos o de servicios a través de medios electrónicos, tales como Internet y otras redes informáticas

Comercio electrónico es por tanto el resultado de cualquier transacción que se realiza por medios telemáticos sean éstos entre empresas, entre empresas y particulares o entre particulares directamente. En el primer caso, hablamos de B2B (Business to Business o comercio electrónico de empresa a empresa). En el segundo de B2C (Business to consumer) y en el tercero C2C (Consumer to Consumer). Me voy a centrar en los dos últimos casos a sabiendas que el mayor volumen y proyección del ecommerce se realiza en el primero de los grupos: entre empresas.

No siempre es obvia la diferencia entre el B2C y el C2C. En el primer caso, la empresa gana dinero bajo el mismo modelo de negocio que un comerciante tradicional. Compra y revende más caros esos mismos productos o servicios sin transformación (o mínima). Compra a un proveedor o fabricante y vende al consumidor que de este modo se convierte en su cliente. A la diferencia entre el precio de compra y el precio de venta le llamamos margen comercial. El objetivo es que éste sea positivo y suficiente para pagar además todos los costes fijos que el negocio necesita para funcionar y adicionalmente, generar un beneficio para retribuir a los inversores que arriesgaron su dinero en el proyecto y, sobre todo, para que la empresa se pueda mantener viva y crecer generando valor a toda la sociedad (no sólo los inversores): a los proveedores que venden más, a los consumidores que acceden a más productos, más baratos o con un mejor servicio, a los empleados que viven de su trabajo en la empresa y al final a todos los ciudadanos a través de los impuestos que esta empresa recauda. El B2C es en resumen, la traslación del comercio de siempre a la red. Una tienda, un tendero (virtual en este caso) y sus amables clientes.

El C2C, en cambio, consiste en que los particulares se venden cosas entre sí. Es como el mercadillo de barrio yanqui donde la familia saca a la venta las pertenencias que ya no quieren mantener y se las venden a sus vecinos que se acercan a ver si cazan alguna ganga. En este caso, el proceso es el mismo pero “a lo bestia”. Uno pone a la venta lo que ya no quiere para que millones de potenciales compradores lo adquieran si lo desean sin moverse de sus casas con un sencillo click. Para que estas transacciones se puedan producir es necesario que exista igualmente una empresa que dé soporte, garantía y credibilidad a esas transacciones. En este caso no se trata de una tienda sino de un “Marketplace” (o mercado en castellano).

Los modelos de negocio son en conclusión, muy diferentes en ambos casos. En el primero, se gana por diferencia entre el precio de compra y venta. Se aspira a que éste siempre sea positivo pero ni mucho menos siempre se consigue. En el segundo caso, se gana dinero como comisión de venta que se cobra casi siempre al vendedor rebajando el precio de venta efectivo que realmente cobra. De este modo, en un modelo de Marketplace en principio siempre hay margen comercial. Recordemos que no basta con esto, hay que tener beneficio y eso sólo se logra si el margen generado es superior a los gastos fijos, para lo que es necesario alcanzar un mínimo de volumen que permita generar suficiente margen comercial para cumplir esa condición. De hecho, muy pocos lo consiguen, las tiendas virtuales deben pelear por los clientes desarrollando propuestas de valor suficientemente fuertes para captar y retener a sus clientes. La mayoría se queda en el camino. El mercado es implacable y devora sin piedad a quienes no logran ser rentables de forma consistente a la vez que generan un valor único y/o diferencial y/o más barato que el resto de sus competidores.

 

Fotografía Creative Commons con Licencia de dominio público. Autor Geralt

Nacho Somalo
Emprendedor. Veterano del ecommerce en España. Digital Advisor para empresas y profesor de escuelas de negocio en ratos libres
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4 Comentarios

  1. Enhorabuena por tu blog Nacho. Yo quiero empezar a darle ‘más caña’ a mi blog personal’. Te agradecería que me escribieras un comentario.

    http://alvarolopezvicente.wordpress.com/

    Un cordial saludo.

    Álvaro

  2. Pingback: De tiendas virtuales y marketplaces

  3. Pingback: Nacho SomaloDe consumidor a cliente: Intermediación física frente a emocional

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