¿Qué lleva a un inversor a invertir en una startup?

Antes de entrar en detalles, debemos definir de qué estamos hablando. Una startup no es una empresa, es una organización que tiene por misión encontrar un modelo de negocio viable y escalable. Esto lo debe hacer en un entorno de absoluta incertidumbre sin tener seguridad de si sus hipótesis son correctas y si serán capaces de ejecutar el plan.

Invertir en una startup

Tras leer notas de prensa, tuits o noticias de rondas de inversión levantadas por este tipo de proyectos, muchos de vosotros os habréis preguntado, ¿qué motiva a un inversor a poner esas cantidades de dinero en un proyecto con tantas posibilidades de fracasar? Yo mismo me lo he cuestionado en multitud de ocasiones. Sin embargo, la respuesta es mucho más sencilla de lo que parece: La motivación es que va a ganar dinero, mucho dinero. Sabe que implica un gran riesgo por lo que exigirá alta rentabilidad. Habitualmente entre 5 y 10 veces lo invertido pero, ¿qué tiene que ver el inversor en un proyecto para dar el paso de hacer una transferencia económica? En realidad, es sencillo también. Tiene que estar convencido de que el negocio es viable y que hay capacidad de convertir esos objetivos en realidad. Ni más, ni menos.

Sin embargo sabemos que una startup conlleva riesgos:

  • Riesgo tecnológico o de desarrollo: Existe la posibilidad de que el producto prometido nunca se desarrolle, no funcione o, al menos, no lo haga como se espera o llegue demasiado tarde.
  • Riesgo de negocio: Que el negocio no sea tal. Que el consumidor no tenga realmente esa necesidad, la esté satisfaciendo de otro modo o simplemente no esté dispuesto a pagar lo que nosotros pensamos para satisfacer esa necesidad del modo que lo enfocamos.
  • Riesgo de ejecución: Supone que, a pesar de tener la visión correcta, el equipo no sea capaz de desarrollar el negocio con la velocidad requerida, con los recursos planificados o sortear los múltiples problemas imprevistos que surgirán.

Invertir en una startupUn inversor, por tanto, pone su pasta si está convencido de que:

  • Existe modelo de negocio: Para ello evaluará la ventaja competitiva y/o propuesta única de valor. En definitiva, el producto o servicio que ofrecerá la startup al mercado para que sus clientes lo prefieran, y elijan gastarse su dinero en éste frente al resto de posibles competidores o sustitutivos.
  • El modelo de negocio es viable: Los costes de ponerlo en marcha y ejecutarlo no pueden ser superiores al margen que generará el proyecto en pleno rendimiento.
  • Es un proyecto invertible, no sólo viable: que generará ventas y beneficios suficientes para ser un gran negocio, ambicioso y con proyección. Nadie invierte en un proyecto que sólo es viable (por ejemplo una web para vender la tortillas de patata de mi abuela que son fantásticas) a pesar de que este tipo de negocios pueden ser un estupendo modus vivendi.
  • Es escalable: Tiene que existir la posibilidad de que el negocio puede hacerse grande a una velocidad razonablemente rápida. Además, las condiciones de viabilidad no se perderán (y deberían mejorar) al hacerse grande el negocio. Contando con circunstancias como que saldrán competidores copiando el modelo, reaccionarán los existentes o sustitutivos, las autoridades pueden cambiar o crear nueva regulación, las condiciones tecnológicas evolucionarán…
  • El equipo o partners tienen capacidad de desarrollar el producto o servicio. Especialmente relevante cuando la base del mismo es tecnológica. A veces, lo que se pretende no se puede hacer, es mucho más caro y/o requiere más tiempo del previsto o simplemente se hace mal y, por tanto, se quema el tiempo y el dinero invertido.
  • El equipo puede ejecutar todo el proyecto y hacerlo escalar. Es imprescindible que el líder sea capaz de gestionar el grupo, y atraer y retener al equipo adecuado. Ha de ser capaz de tomar decisiones (acertar y equivocarse), explotar al máximo los aciertos y rectificar rápido cuando se equivoque, reconociendo el error como primer paso.
  • La rentabilidad esperada compensa el gran riesgo que corre. Para ello contemplará el porcentaje que obtiene con su inversión, el posible precio de salida de la operación, el horizonte de tiempo para poder salir y las ampliaciones de capital que habrá que hacer por el camino que implicarán dilución de su participación.

Todo lo anterior es condición necesaria, no suficiente. Una decisión de inversión favorable implica otros muchos factores:

      • Capacidad de inversión: El inversor puede que no tenga liquidez o esté al máximo de inversión en este tipo de riesgo. Nadie cabal invierte el 100% de su fortuna en este tipo de proyectos. Todos, particulares, fortunas familiares y fondos de inversión, se fijan unos límites temporales y puede ser que en el momento que vamos a verles los hayan superado.
      • Política de inversión: La mayoría de los inversores (profesionales o no) tienen una metodología más o menos estricta. Se basa en su experiencia y en su aversión al riesgo. A veces, en el caso de los fondos casi siempre, esta metodología puede estar escrita y ser muy estricta. Puede ser que el inversor lo vea claro, pero que lo que le proponemos no le encaje, o bien por su metodología de inversión o bien por el estadio en que se encuentra el proyecto. Es decir, llegamos demasiado pronto o demasiado tarde para su política de inversión habitual.
      • Factor entorno: A veces, el entorno no lo favorece: grandes desastres económicos, naturales, humanos…  condicionan el estado de ánimo de los inversores que se retraen temporalmente.
      • Factor humano: No hay que olvidar que, al final, las decisiones las toman personas. La química, el estado de ánimo, las conversaciones recientes, las experiencias pasadas, etc. juegan un papel trascendente en este tipo de decisiones que se suponen súper racionales…

Al final es sencillo: lo que mueve a alguien a invertir en una startup es el deseo y la razonable confianza de ganar mucho dinero, mucho más de lo normal, asumiendo un enorme riesgo e incertidumbre. Si quieres levantar capital, ya sabes lo que tienes que hacer y las incógnitas que debes despejar… ;o) ¡Total ! ¡Suerte!

Nacho Somalo
Emprendedor. Veterano del ecommerce en España. Digital Advisor para empresas y profesor de escuelas de negocio en ratos libres
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