El pasado viernes Foxize School publicó un documento colaborativo sobre el futuro del retail para el que me pidieron una colaboración. Este es el artículo que les remití y que reproduzco aquí en su versión completa:

El futuro del retail

Pero…   ¿Tiene algún futuro?

Y si lo tiene, ¿cómo será su porvenir? Realidades como el comercio electrónico que opera con ventajas competitivas claras por su dimensión global o el más reciente showrooming hacen que nos tengamos que plantear, ¿de qué van a vivir las tiendas y todo el personal que hoy en día contratan?

El futuro del retail

La verdad es que el futuro no es muy halagüeño. Una buena parte de esos comercios tendrán que cerrar sus puertas y gran parte de sus plantillas engrosarán las listas del paro y deberán buscar otro trabajo. Así de duro, así de crudo. Esto, en todo caso, no debería ser un drama para el que no quiera. Sólo habrá que salir del espacio de confort actual para explorar nuevas fórmulas, nuevos modelos de negocio, nuevas profesiones, nuevas tareas profesionales…  Nos guste o no, el mundo ha cambiado y, si lo miramos desde la perspectiva del consumidor, lo ha hecho para bien. Al final, todos somos consumidores, ¿no? Tenemos acceso a más productos, más baratos y con mejor servicio.

No queda otra que reinventarse. ¿Cómo puede competir un pequeño comercio local con gigantes como Amazon? Estos compran a nivel global, con un volumen descomunal, en los países que mejores condiciones les ofrecen y declaran sus ingresos en donde mejor trato fiscal tienen… Habrá que pensar cómo.

Personalmente soy optimista. Creo en el servicio que ofrece el comercio de proximidad. Aporta valor a marcas y consumidores y, por tanto, creo que seguirá existiendo, aunque posiblemente con otro modelo de negocio. Quizás en el futuro las tiendas dejarán de ingresar por las ventas a los consumidores y generarán la mayoría o todos los ingresos de las marcas que les pagarán el servicio de proximidad en exposición y prescripción de sus productos. Tiendas que ya no estarán concebidas para despachar productos sino para vivir experiencias y enganchar clientes para terceros. Yo, francamente, no tengo ni idea de por dónde va ir el retail, pero cada vez tengo menos dudas de que se aproximan cambios profundos. Cambios que dejarán dolor y cicatrices en muchos y grandes alegrías y riquezas en otros. Cada uno deberá elegir su camino y hacerse dueño de su destino. Uno se puede lamentar y lamer las heridas, pero también se puede reaccionar. Explorar, probar, aprender, cambiar, asumir riesgos y, quizás, acertar y reencontrar el camino…

La mejor forma de predecir el destino es inventarlo” Alan Key

¡Suerte a todos en esta travesía del desierto!